Allá
va Ella, y las otras.
Allá va la Flaca, abriéndose paso a
empujones, y las otras se esconden, cuando se asustan.
La Flaca sabe, puede siempre sola, piernas largas,
pollerita corta. Se autoabastece, se pinta, pone trompa, seca sus lágrimas y
camina, las demás apuestan, y Ella; siempre encuentra el camino. Minotauro
Ella. Ataca, embiste, empuja e impresiona, rompe cadenas, desata lazos, no se
sorprende.
Las otras intentan seguirla, pero Dafnes y
Teseos, ellas. Presas de su destino fatal. Daga y estocada, certera siempre. Un
cisne enfermo, dice Alfonsina: - “TIENE EL PECHO CRUZADO POR UN LOCO PUÑAL”-.
Lágrimas de cisne, imágenes rotas en el lago.
Ella genera tempestades. Fortaleza heredada,
puerto seguro, no hay imposibles, “no te salves”, minis y corazas azules.
Bailes cadenciosos y música, siempre la música. Pone trompa y escucha, Ella
mira, las otras, entre tanto, le susurran. Ella canta, las otras escriben sus
penas y le inventan sueños nuevos.
Allá va Ella, y las otras. La Flaca no se
rinde, aún presente acostumbrado, mensajes paralelos. Escapar y permanecer son
sinónimos. CASI, una palabra lacerante, y FINAL, una palabra ausente. MIEDO, en
cambio, para ellas, fue eterna.
Allá va Ella, tristeza y cigarros, cuando
afuera es de noche… Y como siempre tarde…
Películas y espanto y la alegría que se
retrasa tanto. Entonces sola, cuando el teléfono no suena, como es costumbre.
Entonces sola, llora. Habla con las otras, y se reconoce puerto y no embiste.
Entonces, dice Ella:
-
“A veces tienen razón ustedes, lo sospecho… Quizá por eso nunca
las he abandonado. Somos puerto, nos encontramos puerto listo para el
desembarco, necesitamos puerto, puerto que no retiene, que libera, puerto
manso, tierno, tango puerto.”
CAROLINA FRANCO
BS. AS. 7 MAYO 1998.-

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